Mié. Jun 16th, 2021

La soledad del cuidador es uno de los libros, que nos muestra la realidad de los cuidadores. Transcurrido el tiempo en el cuidador o bien cuidadora primordial del enfermo dependiente van surgiendo todo género de nosologías físicas (dolores articulares, musculares, agotamiento…) y sicológicas (desánimo, depresión, ansiedad, estrés…), mas hay algo que verdaderamente afecta de forma esencial y también humillante a quien cuida, la soledad.

La soledad afecta a la persona de diferentes formas: Cuando la persona se siente sola incluso estando rodeada de personas, charlamos entonces de soledad percibida. El cuidador o bien cuidadora puede verse en esta situación cuando es la única persona que se dedica al cuidado pese a vivir con otros familiares, no poder charlar o bien expresar sus emociones con los que le rodean, por carencia de tiempo o bien por que absolutamente nadie le presta atención ni reconocen su tarea.

Otro género de situación es la soledad real que siente el familiar cuidador, en la que la persona está verdaderamente sola, convive sola con el enfermo, no recibe visitas, se siente apartada, bien por que el enfermo era la única persona con la que sostenía un vínculo o bien por que a lo largo del desarrollo de la enfermedad del familiar ha ido perdiendo el contacto con el resto y se ha apartado totalmente.

Podemos decir que en el cuidado a un familiar con gran dependencia si se hace por múltiples personas como hijos, matrimonio o bien progenitores puede asimismo aparecer el sentimiento de soledad colectiva, cualquier clase de los mentados, puesto que un matrimonio, por poner un ejemplo, puede llegar al sentimiento de soledad siguiendo exactamente el mismo proceso al de un solo cuidador.

Caso de que el cuidador o bien cuidadores empiezan a apreciar la aparición de soledad percibida deben valorarse a sí, hallar instantes en los que relacionarse con los que les rodean y expresarles sus emociones, si es preciso alterar sus vínculos e inclusive pedir su cooperación en instantes precisos o bien bastante difíciles, de esta manera las personas del círculo próximo al enfermo y cuidador se van a ir integrando en la activa del cuidado al enfermo y el mimo al cuidador.

En el caso de la soledad del cuidador puede sentirse impotente frente al sufrimiento que le provoca la soledad. La solución podría pasar desde buscar y también integrarse en conjuntos de autoayuda, organizaciones de voluntariado o bien instituciones expertas en hacer en frente de este género de situaciones. En la vetustez, en la enfermedad y en los casos de dependencia, la figura del cuidador se ha transformado en una pieza precisa y esencial.

La soledad del cuidador que puede volverse enfermedad

Por elección o bien por obligación, la mayor parte de nosotros vamos a ser cuidadores en algún instante de nuestra vida y resulta conveniente estar listos para ello. En palabras de Vicente Prieto, directivo de Clínica del Centro de Sicología Álava Reyes, la clave es cuidar del otro sin dejar de cuidarse uno mismo. No debemos abandonar a nuestra vida, ni sentirnos culpables ni perder nuestra autoestima.

Al contrario, debemos saber priorizar, eludir el desgaste sensible, pedir esa importante ayuda cuando nos atrapa el agotamiento y, como es lógico, comunicarnos de forma positiva con la persona a la que cuidamos.

Vicente Prieto Cabras es diplomado en Sicología por la Universidad Autónoma de la capital de España y ha desarrollado su actividad profesional esencialmente en el campo privado de la intervención clínica. Es directivo técnico y directivo de Clínica del Centro de Sicología Álava Reyes, vocal del Instituto Oficial de Sicólogos de la villa de Madrid desde dos mil cinco, especialista en Intervención Social con Mujeres (Instituto Oficial de Sicólogos y también Instituto de la Mujer) y terapeuta de conducta acreditado por la Asociación De España de Sicología Conductual.

La soledad del cuidador, el libro de Vicente Prieto

Máster de Sicología Clínica y en Terapia del Comportamiento, es maestro del Máster Internacional de Sicología Clínica de la AEPC y el Instituto Superior de Sicología Clínica y de la Salud, como formador en habilidades, entre otras: inteligencia sensible, control del agobio, cohesión y trabajo en grupo, administración del tiempo y la energía, motivación y acoso laboral. la discapacidad es una moneda de 2 cruces: la de las propias personas con discapacidad y la de nuestro ambiente más cercano”.

Nos guste o bien no aceptarlo, la discapacidad es una situación impuesta por la vida, que fuerza a todo el núcleo familiar a estructurarse de forma diferente. Esto no siempre y en todo momento tiene por qué razón ser negativo, mas de forma frecuente en esa estructura aparecen los “cuidadores informales”. Se comprende por cuidador informal aquella persona que dedica su tiempo y energías a cuidar a una persona anciana, con discapacidad, enferma etcétera La tarea de estas personas es invisible para la sociedad y, con frecuencia, para el propio ambiente familiar que dan por sentado que es su obligación.

Además de esto, en demasiadas ocasiones, no se repara en la necesidad de repartir las obligaciones de forma equitativa para eludir la sobrecarga del cuidador primordial. Mas tal vez más esencial, o bien cuando menos del mismo modo esencial que esa reflexión externa, se hace precisa por la parte de los propios cuidadores primordiales la reflexión interna de los impactos que tienen las labores que están efectuando en su salud.

Entre ellas cabe destacar: Falta de tiempo de ocio y actividades para gozar de uno mismo. Verse obligados a separarse del planeta laboral. Falta de tiempo para cuidar de otras personas de la familia. Inconvenientes emocionales: agobio, depresión, sofocación, sentimientos de culpabilidad… Inconvenientes económicos, etcétera Pensamientos rumiantes sobre la situación del familiar. Inconvenientes con la pareja.

¿De qué manera podemos saber si tenemos el síndrome del cuidador? Con cierta frecuencia la persona que lo sufre es la última en percatarse. Tal vez un paso esencial sea el no sentirse culpable por precisar ayuda, por estimar y precisar que asimismo nos cuiden. Es un inconveniente que es cada vez más social y más habitual dado a que la población cada vez está más envejecida… Es esencial en el campo privado instruir a la familia en la repartición de los deberes y labores a efectuar.

Todos tenemos responsabilidad con la soledad del cuidador

No obstante como propuestas más sociales podríamos establecer las siguientes: El reconocimiento social y laboral con una retribución a la enorme tarea que efectúan estos cuidadores informales. La creación de una red de apoyos al cuidador desde las entidades administrativas eficientes. Por medio de diferentes vías: facilitar la atención domiciliaria con los apoyos precisos, prestar atención asociado sanitaria tanto la persona con discapacidad como a los cuidadores, con singular enfoque al cuidador primordial, la creación de una red más extensa de servicios profesionales para la atención a las personas en situación de dependencia, la promoción de la atención sicológica gratis tanto a la persona en situación de dependencia como a sus cuidadores, la creación de conjuntos de autoayuda de cuidadores por medio de las diferentes asociaciones que atienden al colectivo de personas en situación de dependencia.

La soledad del cuidador es real. Hay que apoyar a los cuidadores informales para procurar calmar cuando menos en parte esta “sobrecarga”. Se hace preciso del mismo modo un cambio cultural que fomente la igualdad en el reparto de papeles, puesto que la mayor parte de los casos este papel es asumido de manera directa por las mujeres. La soledad del cuidador y el síndrome del cuidador es un trastorno que afecta enormemente a la calidad de vida de las personas que lo sufren.

Y estos impactos se ven agravados por la invisibilidad social que les caracterizan. A los cuidadores deseamos recordarles, que para poder cuidar de alguien es preciso que se cuiden asimismo. No tienen por el hecho de que sentirse culpables por precisar del mismo modo cuidados.

Al resto de la sociedad cabe preguntarnos: ¿quién cuida de quienes nos cuidan?

La soledad del cuidador debe ser remediada, para que la salud del entorno que nos rodea en los cuidados a las personas sea de calidad.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *